Esta movida estratégica otorga a Ecopetrol el control total sobre un área con importantes descubrimientos de gas, incluyendo Kronos-1, Purple Angel, Gorgon-1, Gorgon-2 ST2 y Glaucus-1, considerados fundamentales para el futuro abastecimiento energético de Colombia. La salida de Shell deja a la petrolera estatal como única responsable de continuar con el desarrollo de los proyectos, lo que implica avanzar en la maduración de la fase de desarrollo para viabilizar la ruta de evacuación del gas hacia tierra, su conexión al sistema nacional de transporte y los futuros esquemas de comercialización. Ecopetrol ha manifestado que evaluará la posibilidad de mantener el 100 % de la participación o buscar un nuevo aliado estratégico que aporte experiencia y soporte financiero para optimizar la ejecución de los proyectos. La empresa reafirmó que esta decisión se alinea con su compromiso de asegurar el suministro de gas natural que el país necesitará, considerándolo un energético clave para la transición energética. La operación se produce en un contexto en el que la compañía también enfrenta otros desafíos, como la denuncia de la convención colectiva de trabajo por parte de la Unión Sindical Obrera (USO), lo que abre la puerta a una nueva negociación laboral.