El director de Crédito Público, Javier Cuéllar, reveló que los US$6.000 millones ya están en las cuentas de la Nación y que se inició un proceso de monetización “gradual, pero acelerada” de los fondos, comenzando con US$1.000 millones para atender necesidades de liquidez. El Gobierno argumenta que la operación era la “mejor opción” para reducir el riesgo de liquidez, que considera más apremiante que el de vencimientos. La inyección de divisas generó una presión bajista en la tasa de cambio, que se cotizó cerca de los $3.700 tras el anuncio. Sin embargo, la operación ha sido objeto de críticas por su aparente falta de transparencia, lo que motivó a la Contraloría a solicitar información detallada al Ejecutivo. Cuéllar defendió la confidencialidad previa al cierre del acuerdo, argumentando que un anuncio anticipado habría disparado las tasas y puesto en riesgo la transacción.
Además, anticipó que el Gobierno podría explorar nuevas colocaciones privadas, tanto de TES en moneda local como de deuda externa, para reducir la presión sobre las subastas tradicionales con los Creadores de Mercado.













