Esta decisión allana el camino para continuar con el acuerdo previamente alcanzado con Netflix, en una de las disputas corporativas más importantes del sector del entretenimiento global. A principios de diciembre, Netflix había llegado a un acuerdo para adquirir los estudios y activos de streaming de Warner Bros.
por aproximadamente US$82.700 millones. Poco después, Paramount lanzó una contraoferta hostil por US$108.400 millones, buscando adquirir la totalidad del conglomerado WBD, incluyendo activos como CNN y Discovery. Sin embargo, la junta directiva de WBD calificó la propuesta de Paramount como “inferior e insuficiente”, argumentando que ofrecía un “valor inadecuado” e imponía “numerosos y significativos riesgos”, especialmente por su estructura de financiamiento. Incluso un accionista relevante como Harris Oakmark consideró que la oferta mejorada de Paramount seguía siendo insuficiente.
En respuesta a la contienda, Netflix fortaleció su posición financiera al refinanciar parte de su deuda, asegurando una línea de crédito rotativa de US$5.000 millones y préstamos a plazo por US$20.000 millones para respaldar la compra. Con el rechazo formal a Paramount, la junta de WBD recomendó a sus accionistas mantener el acuerdo original con Netflix, consolidando la posición de este último para cerrar una de las adquisiciones más transformadoras de la industria mediática.













