Se espera que, una vez cerrada la operación, la porción de ingresos no regulados de la compañía aumente del 18% al 33% del total. Este movimiento estratégico se da en un contexto en el que Colombia enfrenta una creciente dependencia del gas importado. Aunque Promigas opera la única planta de regasificación del país, Rojas aclaró que la empresa no importa gas, sino que presta el servicio de regasificación a terceros, principalmente generadoras térmicas. Ante los planes del gobierno y la CREG de impulsar nuevas regasificadoras en Ballena y Buenaventura, Rojas dio la bienvenida a los proyectos, afirmando que "el país los necesita" para garantizar la seguridad energética.