La controversia escaló tras la insistencia del presidente Petro, quien ha calificado el negocio como un “globo” que “podría quebrar a Ecopetrol”. Sin embargo, fuentes internas y exdirectivos han señalado que la junta directiva de la compañía nunca ha discutido formalmente la venta, calificando la propuesta como un “capricho presidencial” sin sustento técnico. La Unión Sindical Obrera (USO) también se ha mostrado dividida, con una facción mayoritaria, incluyendo a su presidente César Loza, rechazando la venta por el riesgo que representa para la estabilidad financiera de la empresa y la pérdida de 189 millones de barriles de reservas probadas.