En diversas zonas del país, el uso de artefactos pirotécnicos tuvo consecuencias devastadoras. En el Valle de Aburrá, el Área Metropolitana reportó que al menos 34 animales silvestres, incluyendo zarigüeyas, murciélagos y aves, resultaron afectados, de los cuales once murieron por traumas severos, fracturas o paros cardíacos. Por su parte, la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare (Cornare), en Antioquia, alertó sobre un incremento del 250 % en los casos de fauna silvestre atendida por esta causa en diciembre, con 157 animales ingresados a su centro de valoración, de los cuales el 65 % tuvo un desenlace mortal.
Las especies más afectadas fueron zarigüeyas y aves como gavilanes y búhos.
En Bogotá, las localidades de Suba, Engativá y Kennedy concentraron la mayor cantidad de reportes de animales perjudicados, afectando a perros, gatos y aves silvestres. La desorientación y el pánico generados por las detonaciones también llevaron a situaciones extremas, como el caso de un perro en Pasto que, asustado por el ruido, huyó y quedó atrapado dentro de un caño de aguas lluvias de casi 300 metros, requiriendo un complejo operativo de rescate por parte del Cuerpo de Bomberos. Estos incidentes, registrados en múltiples ciudades, subrayan el grave impacto que la pólvora tiene sobre los animales, causando no solo lesiones físicas directas, sino también estrés extremo, abandono de nidos, desorientación que deriva en atropellamientos y colisiones, y muertes súbitas.













