Estos esfuerzos no solo buscan proteger la biodiversidad del país, sino también rehabilitar a los animales para su eventual reintroducción en la naturaleza. En operativos recientes, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), con apoyo de la Policía de Carabineros, rescató dos babillas (Caiman crocodillus) y una tortuga icotea (Trachemys scripta) en una finca rural del municipio de Pacho. De manera similar, la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC) recuperó una guacamaya bandera, una cotorra cabeciazul, un mono cariblanco y cinco tortugas hicoteas en distintos municipios del norte del departamento.
Todos los animales fueron trasladados a Centros de Atención y Valoración de Fauna Silvestre para recibir atención veterinaria especializada.
Estos rescates se enmarcan en una problemática nacional de gran escala.
Según la Policía Nacional, el jaguar es considerado el "premio mayor" del tráfico de fauna, y sus partes son altamente comercializadas. A nivel nacional, la Secretaría de Ambiente de Bogotá ha recuperado más de 7.900 animales en lo que va del año. Por su parte, Corantioquia, en Antioquia, informó que de los 2.220 animales silvestres atendidos en 2025 (provenientes de rescates, entregas voluntarias e incautaciones), el 76% (1.700 ejemplares) pudieron ser liberados exitosamente en su hábitat natural.
Las autoridades reiteran que la tenencia de fauna silvestre es un delito y que estas prácticas generan graves daños a los ecosistemas.








