Este pánico puede desencadenar comportamientos erráticos como intentos de huida que terminan en extravíos o atropellamientos.

La fauna silvestre, especialmente aves y murciélagos, también sufre desorientación, llevándolos a chocar contra edificaciones o abandonar sus nidos.

Ante esta problemática, las autoridades, como la Gobernación de Antioquia, han emitido recomendaciones claras para los cuidadores: adecuar un espacio seguro y aislado del ruido dentro del hogar, mantener a las mascotas con sistemas de identificación actualizados, no dejarlas solas durante los picos de ruido y, fundamentalmente, mantener la calma para no intensificar su ansiedad. Se desaconseja enfáticamente la automedicación de los animales y se sugiere consultar a un veterinario sobre alternativas como el uso de feromonas o técnicas de relajación. En Bogotá, se formalizó un acuerdo ciudadano para reducir el uso de pólvora, recordando que en la temporada anterior 170 animales resultaron afectados.