Los artículos analizados coinciden en que la pirotecnia provoca en los animales efectos como taquicardia, jadeos, temblores e intentos de huida, lo que puede llevar a extravíos y accidentes. El ruido no solo altera a las mascotas, sino que también impacta a la fauna silvestre, como las aves, que sufren desorientación y estrés.
Por esta razón, diciembre se convierte en una temporada crítica para la salud animal. Para mitigar estos efectos, se emiten una serie de recomendaciones dirigidas a los dueños de mascotas.
Entre las medidas principales se encuentra la creación de un refugio seguro y tranquilo en casa, aislado del ruido exterior, con mantas y juguetes que les proporcionen protección.
También se aconseja cerrar ventanas y cortinas para disminuir el impacto sonoro y visual de las explosiones.
Es fundamental que los dueños mantengan la calma, ya que los animales perciben el estado de ánimo de su entorno y un ambiente sereno les transmite seguridad. Se subraya la importancia de no dejar a los animales solos durante las noches de mayor uso de pólvora, como el 7 y el 24 de diciembre, para reducir su ansiedad y prevenir conductas de riesgo. Además, se insiste en la necesidad de asegurar que las mascotas porten identificación permanente, como collares con placas o microchips actualizados, en caso de que logren escapar. Otras ayudas mencionadas incluyen el uso de feromonas, prendas de presión y tratamientos específicos, siempre bajo la supervisión de un profesional veterinario.
El mensaje central es un llamado a la responsabilidad y al cuidado para garantizar que los animales también vivan las celebraciones con seguridad y tranquilidad.








