El inicio de la temporada decembrina en el Valle de Aburrá ha dejado las primeras víctimas animales por el uso de pólvora, incluyendo la muerte de una zarigüeya y varias aves heridas. Las autoridades y expertos veterinarios reiteran el llamado a la ciudadanía sobre los peligros que los estruendos representan para la fauna silvestre y doméstica. El Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAVR) del Área Metropolitana del Valle de Aburrá reportó la muerte de una zarigüeya en la Loma de los Bernal, la cual falleció por graves fracturas tras caer de un árbol debido a un estallido. Adicionalmente, tres aves están siendo atendidas: una con trauma craneoencefálico y dos pichones que cayeron de sus nidos en Belén y San Antonio de Prado. El médico veterinario Abraham González explicó que la capacidad auditiva de los animales es mucho más aguda, lo que les genera “un miedo intenso, desorientación e incluso episodios de ansiedad severa”.
Recomienda adecuar un espacio seguro e insonorizado en casa y consultar al veterinario sobre medicamentos para el miedo.
El pánico puede provocar que perros y gatos huyan, se lastimen o presenten comportamientos como temblores, jadeo excesivo o agresividad.
La fauna silvestre también sufre gravemente; según Corantioquia, especies como guacamayas, loros y búhos sufren estrés agudo, mientras que mamíferos como zarigüeyas y ardillas huyen descontroladamente, exponiéndose a atropellamientos y abandono de sus crías.
Las autoridades hacen un llamado a no usar pólvora y a reportar animales silvestres heridos a la línea de emergencias 304 630 00 90.