La regulación colombiana establece responsabilidades estrictas para los dueños de perros de razas consideradas de manejo especial, como el rottweiler y el pit bull terrier, para garantizar la seguridad ciudadana. La normativa vigente exige la inscripción de estos caninos en un censo anual y la tenencia de una póliza de responsabilidad civil extracontractual. Con base en el Código Nacional de Seguridad y Convivencia (Ley 1801 de 2016), los propietarios de perros pertenecientes a una de las 13 razas catalogadas de manejo especial, o aquellos con antecedentes de agresión, deben cumplir con una serie de obligaciones legales. Entre estas se encuentra el registro del canino en el “Censo de Ejemplares Caninos de Manejo Especial” de la alcaldía correspondiente, un permiso que debe renovarse anualmente. Para obtener dicho registro, es indispensable presentar una póliza de responsabilidad civil extracontractual que cubra posibles daños a personas, bienes u otros animales.
Sin esta póliza, el dueño asume la totalidad de los gastos de indemnización por perjuicios que pueda causar el animal. Además, se requiere un certificado sanitario vigente y el carné de vacunas al día.
La ley también obliga a que estos perros utilicen siempre traílla y bozal en espacios públicos y áreas comunes de propiedades horizontales. El incumplimiento de estas normas puede acarrear multas que van desde $189.800 hasta $1.518.400, dependiendo de la gravedad de la infracción.
En resumenLa legislación colombiana obliga a los dueños de perros de razas de manejo especial a registrarlos en un censo anual, contar con una póliza de responsabilidad civil y usar traílla y bozal en público, con multas significativas para quienes incumplan estas medidas de seguridad.