La solución de LEGO es un ladrillo del tamaño de un bloque 2x4 clásico que contiene un pequeño computador, luces LED, un altavoz y sensores de movimiento y luz. Este ladrillo inteligente reacciona a las acciones físicas del niño: detecta si se mueve, inclina o voltea, y responde con efectos de luz y sonido contextuales.
El sistema, denominado Smart Play, se complementa con “Smart Tags” (piezas planas con códigos) y “Smart Minifigures” (figuras con tecnología integrada).
Cuando se combinan, el sistema entiende qué personaje está presente y qué acción está ocurriendo, permitiendo que un vehículo cambie el sonido de su motor al volcarse o que un trofeo detecte qué coche cruza primero la meta. El enfoque es deliberadamente análogo y seguro, ya que el sistema no se conecta a internet.
Los primeros sets que incluirán esta tecnología pertenecen a la línea Star Wars y se lanzarán en marzo. La tecnología se basa en un chip propietario y una red local llamada BrickNet, basada en Bluetooth, que permite que los ladrillos se comuniquen entre sí de forma cifrada.













