Esta tecnología permite una nueva forma de interacción y análisis corporal directamente desde la muñeca. A diferencia de los sensores de movimiento tradicionales, el sensor EMG mide la actividad eléctrica generada por las neuronas motoras en los músculos, lo que le permite detectar la intención de un movimiento antes de que ocurra. Esto habilita un control por gestos más preciso y sutil, como pellizcar los dedos o cerrar el puño para ejecutar acciones sin tocar la pantalla.
Más allá del control del dispositivo, esta tecnología abre nuevas posibilidades en el monitoreo de la salud, permitiendo analizar patrones de fatiga muscular o desequilibrios neuromusculares. El reloj, que cuenta con cristal de zafiro, fue lanzado inicialmente en China con un precio aproximado de 284 dólares para la versión estándar.













