Una orden inmediata emitida por el fabricante Airbus para actualizar el software de toda su familia de aviones A320 (incluyendo los modelos A319 y A321) provocó una interrupción masiva de vuelos en Colombia y a nivel mundial. La medida de seguridad, calificada como obligatoria, se debió a la detección de una vulnerabilidad del software ante niveles elevados de radiación solar, que podría causar indicaciones erráticas en sistemas críticos de control de vuelo. El problema no era de naturaleza mecánica, sino una respuesta anómala de los componentes electrónicos a la actividad solar, que se encontraba cerca de su máximo. La Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) emitió una directriz exigiendo acciones inmediatas, lo que obligó a las aerolíneas a mantener en tierra las aeronaves afectadas para realizar la actualización. En Colombia, donde gran parte de la operación doméstica depende de esta flota, el impacto fue significativo.
Aerolíneas como Avianca, Latam y JetSmart tuvieron que reorganizar sus operaciones en tiempo récord.
Avianca reportó 233 vuelos afectados y más de 35.000 pasajeros impactados, generando retrasos y cancelaciones durante el fin de semana.
Las compañías aéreas trabajaron continuamente para importar el software desde Francia e instalarlo, logrando actualizar la mayoría de sus flotas en pocos días para normalizar la operación. Las tormentas solares, aunque no representan un peligro generalizado para la aviación, sí pueden requerir ajustes preventivos en subsistemas electrónicos sensibles para garantizar la seguridad.
En resumenLa actualización mandatoria del software de los Airbus A320 subraya la creciente interdependencia entre la tecnología aeronáutica avanzada y los fenómenos naturales como la actividad solar. Aunque generó un caos operativo considerable, la medida preventiva demostró que la seguridad es la máxima prioridad en la aviación, incluso a costa de disrupciones logísticas a gran escala.