Esta infraestructura pública está diseñada para abordar problemas estructurales en áreas estratégicas como la ciencia, la seguridad nacional, la salud y la fiscalización.
'Coatlicue' operará como un sistema compuesto por miles de procesadores trabajando de forma simultánea, con una arquitectura que incluye alrededor de 14.480 unidades de procesamiento gráfico (GPU). En conjunto, se espera que alcance una capacidad de aproximadamente 314 petaflops, lo que equivale a más de 314.000 billones de operaciones por segundo. José Merino, titular de la Agencia de Transformación Digital (ATDT), explicó la magnitud de este avance: “Para dimensionarlo, tareas que hoy requieren semanas en equipos gubernamentales podrían resolverse en segundos o minutos”. El proyecto pretende habilitar capacidades que actualmente están fuera del alcance del país, como el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial a gran escala, predicciones meteorológicas de alta resolución, simulaciones científicas complejas y la modernización de procesos logísticos y de análisis fiscal. La supercomputadora será un recurso de uso público, accesible para dependencias federales y estatales, instituciones educativas y centros de investigación. También se contempla un esquema de compra de tiempo de procesamiento para el sector privado. El proyecto, que tardará 24 meses en construirse, actuará como el nodo principal del clúster de supercómputo ya existente en México, integrado por instituciones como la UNAM y el IPN.







