La compañía confirmó que el dispositivo no será subsidiado, lo que resultará en un precio significativamente más alto que el de las consolas tradicionales como PlayStation y Xbox. La estrategia de precios de la Steam Machine la posiciona en un segmento diferente al de las consolas convencionales.
Medios especializados y portavoces de Valve, como Linus Sebastian, han indicado que el costo podría oscilar entre 700 y 900 dólares, e incluso acercarse a los 1.000 dólares. La razón principal es que, a diferencia de Sony o Microsoft, Valve no planea vender el hardware con pérdidas para luego recuperar la inversión a través de la venta de juegos y suscripciones. Según los ingenieros de la compañía, la Steam Machine “costará lo mismo que un PC armado con rendimiento parecido”. Este enfoque la convierte en un producto de nicho: más costoso que una consola, pero con ventajas como su diseño compacto, funcionamiento silencioso y características optimizadas para el uso en el sofá, como el encendido desde el control. El hardware incluye un procesador AMD Zen 4 de seis núcleos y una tarjeta gráfica AMD RDNA 3, con la promesa de ofrecer juegos en 4K a 60 fps con FidelityFX Super Resolution (FSR). Aunque su precio la aleja del mercado masivo, Valve defiende que su valor reside en la experiencia de usuario integrada y la comodidad de un PC potente en un formato de consola, con un lanzamiento previsto para el primer trimestre de 2026.








