Esta apuesta marca su regreso al mercado de consolas domésticas y busca consolidar su ecosistema más allá del PC portátil para competir directamente con gigantes como PlayStation y Xbox. La nueva Steam Machine se presenta como una PC compacta con diseño cúbico, comparado por algunos con la GameCube de Nintendo, que integra una CPU AMD Zen 4 de seis núcleos, una GPU AMD RDNA 3 semicustomizada con 28 unidades de cómputo, 16 GB de RAM DDR5 y 8 GB de VRAM GDDR6. Con estas especificaciones, Valve promete un rendimiento hasta seis veces superior al de la Steam Deck, con capacidad para alcanzar resoluciones 4K a 60 fotogramas por segundo mediante la tecnología FSR.

El sistema operativo será SteamOS 3, optimizado para una experiencia de juego directa y sin las complejidades de un PC tradicional.

Por su parte, el nuevo Steam Controller ha sido rediseñado priorizando la funcionalidad sobre la estética.

Incorpora dos joysticks magnéticos con tecnología TMR para reducir el desgaste y el “drift”, dos paneles táctiles heredados del modelo original, y controles giroscópicos que se activan al sujetar el mando.

El diseñador de Valve, Clement Gallois, señaló que se aseguró de que cada dispositivo se sintiera como parte de una familia, cuidando detalles como “la sensación al tacto, los botones, su respuesta… todo encaja a la perfección y funciona de forma integrada”. Finalmente, el Steam Frame es un visor de realidad virtual inalámbrico y autónomo, equipado con un procesador Snapdragon 8 Gen 3 y SteamOS, aunque también podrá conectarse a un PC para experiencias de mayor fidelidad. Es más ligero y compacto que su predecesor, el Valve Index, y utiliza un sistema de seguimiento de adentro hacia afuera.