El lanzamiento llega en un momento particularmente delicado para Diddy, cuya imagen pública se ha visto empañada por un torbellino de acusaciones legales y controversias personales relacionadas con abusos y explotación.

Se espera que la producción explore a fondo estas polémicas que han mantenido al artista en el centro de las noticias. La situación se ha intensificado aún más con la respuesta del equipo legal de Combs. Los abogados de Diddy han exigido a Netflix que detenga la distribución de la serie, alegando que parte del contenido fue obtenido ilegalmente. Un portavoz del artista declaró que Combs había estado filmando su vida durante décadas con el objetivo de documentarla, y que este material ahora estaría siendo utilizado sin su consentimiento.

Esta acción legal añade un nuevo capítulo a la ya tensa saga, convirtiendo el estreno del documental en un evento mediático de alto voltaje.