La producción, supervisada por Andy Muschietti, director de las películas recientes, presenta un Pennywise (Bill Skarsgård) más salvaje y perturbador, generando gran expectativa entre los aficionados al terror.
Ambientada en 1962, la serie se aleja del tono de aventura nostálgica para ofrecer un horror más explícito y visceral. La crítica destaca que este Pennywise se acerca más a la brutalidad de Art the Clown de 'Terrifier', con escenas de mutilación y tortura que buscan incomodar al espectador. La narrativa se divide en dos frentes: la historia de la familia Hanlon, que enfrenta el racismo y los secretos de Derry, y la de un nuevo grupo de niños que, aunque no son el “Club de los Perdedores”, se ven enfrentados a la misma violencia generacional. La serie también establece conexiones directas con el universo extendido de Stephen King, notablemente con 'The Shining', a través de la aparición del personaje Dick Hallorann, sugiriendo una expansión del concepto del “resplandor”. A pesar de sus impresionantes momentos de terror y una atmósfera inquietante, los primeros episodios presentan debilidades estructurales, como un ritmo irregular y subtramas que no logran la profundidad de la novela original. El actor Rudy Mancuso, parte del elenco, describió el rodaje como una experiencia de alta exigencia física y mental, destacando la obsesión por el detalle de Muschietti para crear sets inmersivos que intensifican el horror psicológico.













