Este impulso renovado por las producciones locales no solo tiene como objetivo capturar al público asiático, sino también exportar estas historias a una audiencia internacional cada vez más interesada en el contenido de la región. La medida representa un paso clave en la evolución de la estrategia de Disney+, adaptándose a las tendencias de consumo y diversificando su catálogo con voces y narrativas de todo el mundo.