El Gobierno Nacional ha puesto sobre la mesa una controvertida propuesta para solucionar la billonaria deuda de la empresa de energía Air-e, que opera en la costa Caribe. A través de un borrador de resolución del Ministerio de Minas y Energía, se plantea la creación de un cargo adicional transitorio de 8 pesos por kilovatio hora (kWh) en la factura de energía de todos los usuarios del país, sin importar su estrato o si son clientes residenciales, comerciales o industriales. La medida busca recaudar los fondos necesarios para cubrir una deuda que, según expertos, supera los 2 billones de pesos y que pone en “riesgo sistémico” a todo el sector eléctrico colombiano. La crisis de Air-e, intervenida por el Gobierno, amenaza con generar un efecto dominó que podría afectar el balance de otras empresas del sector y, en el peor de los casos, llevar a racionamientos.
La propuesta ha generado un intenso debate.
Por un lado, figuras como Juan Ricardo Ortega, presidente del Grupo Energía Bogotá (GEB), la apoyan como una medida necesaria, aunque no ideal, para “salvar el sector”. Ortega explicó que la deuda se originó en parte por los alivios en las tarifas durante la pandemia, cuyos costos no fueron cubiertos, y que ahora deben ser asumidos para evitar un colapso. En la misma línea, Asocapitales y otros expertos ven la medida como una forma de mitigar el riesgo y asegurar la estabilidad financiera del sistema. Sin embargo, gremios como la Asociación Colombiana de Comercializadores de Energía (ACCE) y el Consejo Gremial de Bolívar rechazan rotundamente la propuesta, calificándola como un “impuesto” encubierto. Argumentan que no es justo que todos los colombianos paguen por la gestión de una empresa específica y proponen otras soluciones, como una reestructuración de la deuda y una mejor focalización de subsidios. El borrador de la resolución estará en fase de comentarios hasta el 22 de enero de 2026.
En resumenEl Gobierno de Colombia planea implementar un cobro adicional de 8 pesos por kWh en la factura de energía de todos los usuarios del país. La medida, que busca pagar una deuda de más de 2 billones de pesos de la empresa Air-e, ha generado un fuerte debate entre quienes la ven como una solución necesaria para evitar un colapso del sistema eléctrico y quienes la rechazan por considerarla un impuesto injusto.