Aunque no se ha publicado una lista oficial, entre los primeros liberados confirmados se encuentran cinco ciudadanos españoles, incluyendo a la abogada y defensora de derechos humanos Rocío San Miguel, y los exdiputados opositores Enrique Márquez y Biagio Pilieri. La ONG Foro Penal, que registraba 806 presos políticos antes de las liberaciones, ha pedido una amnistía general y ha criticado la “opacidad” del proceso.
En paralelo, Venezuela y Estados Unidos han iniciado un “proceso exploratorio” para reabrir sus embajadas, rotas desde 2019.
Una delegación estadounidense, liderada por John McNamara, aterrizó en Caracas para evaluar la reanudación de operaciones consulares. El gobierno de Delcy Rodríguez, quien destituyó al jefe de seguridad de Maduro y nombró a un nuevo comandante en la Guardia de Honor Presidencial, ha afirmado que enfrentará la “agresión” por la vía diplomática. En este contexto, se reveló que el Vaticano habría intentado negociar un asilo para Maduro en Rusia antes de su captura, oferta que incluía seguridad garantizada por Vladimir Putin y la posibilidad de “disfrutar de su dinero”, pero que Maduro habría rechazado.













