Sin embargo, la confrontación dio paso al diálogo a través de una llamada telefónica de casi una hora entre ambos líderes, gestionada, según reportes, con la mediación de terceros países como Qatar.
Durante la conversación, según reveló Petro, Trump le admitió que “estaba pensando en hacer cosas malas en Colombia, preparando algo ya, planificándolo, una operación militar”.
Tras el diálogo, la amenaza quedó “congelada”. El nuevo tono conciliador fue evidente cuando Trump confirmó una reunión en la Casa Blanca para la primera semana de febrero, la cual espera que sea “muy beneficioso para Colombia y Estados Unidos”, aunque insistió en la necesidad de detener el flujo de cocaína. Uno de los acuerdos más significativos de la llamada fue el compromiso de realizar “acciones conjuntas” contra el ELN en la frontera con Venezuela.
Según el ministro del Interior, Armando Benedetti, Petro solicitó apoyo para “golpear duro al ELN” y evitar que usen territorio venezolano como retaguardia, a lo que Trump habría accedido. Este acercamiento se produce en un momento complejo para Petro a nivel interno, con su inclusión en la lista de la OFAC (Lista Clinton), sobre lo cual el presidente colombiano admitió que su futuro “depende de Trump”.













