En un giro significativo para las relaciones bilaterales, los presidentes Gustavo Petro de Colombia y Donald Trump de Estados Unidos sostuvieron una conversación telefónica que busca desescalar las recientes tensiones. El diálogo, que se extendió por cerca de una hora, culminó con una invitación de Trump a Petro para reunirse próximamente en Washington, marcando un intento por restablecer los canales de comunicación directa. Este acercamiento se produce en un contexto de máxima tensión, exacerbado por la reciente intervención militar estadounidense en Venezuela que resultó en la captura de Nicolás Maduro, y por una serie de duras declaraciones cruzadas. Trump había llegado a insinuar una acción militar en Colombia y a vincular a Petro con el narcotráfráfico, lo que provocó una fuerte reacción del gobierno colombiano, incluyendo la convocatoria a movilizaciones nacionales. Durante su discurso en la Plaza de Bolívar, Petro reconoció que la llamada lo obligó a cambiar un discurso que originalmente era “bastante duro”. Según el mandatario, durante la conversación solicitó “restablecer las comunicaciones directas entre cancillerías y presidentes”, afirmando que “si no se dialoga, hay guerra”.
Por su parte, Trump calificó el diálogo como un “gran honor” y agradeció el “tono” de Petro.
La crisis también generó un intenso debate político en Colombia. El expresidente Álvaro Uribe arremetió contra Petro tras su discurso, acusándolo de montar un “teatro político” para desviar la atención de problemas como la corrupción y el narcoterrorismo. Petro, a su vez, había lanzado un insulto velado a Uribe durante su alocución, refiriéndose a él como “mucho HP”, para luego aclarar irónicamente que se refería a “honorable parlamentario”.
Este cruce de acusaciones evidencia la profunda polarización interna, que se entrelaza con la delicada situación diplomática. Figuras como los exembajadores Juan Carlos Pinzón y Luis Gilberto Murillo también se enfrentaron públicamente, culpándose mutuamente por el deterioro de la relación con Washington.
En resumenLa conversación telefónica entre Gustavo Petro y Donald Trump, seguida de una invitación a la Casa de Nariño, marca una desescalada en una de las crisis diplomáticas más graves de los últimos años. Aunque el diálogo abre una vía para la normalización de las relaciones, el contexto sigue siendo complejo debido a la situación en Venezuela y a la fuerte polarización política interna en Colombia, evidenciada por el duro cruce de acusaciones entre el presidente Petro y el expresidente Uribe.