Las marchas fueron programadas para las 4:00 p.m.

en las principales plazas del país, con el acto central en la Plaza de Bolívar de Bogotá, desde donde el mandatario se dirigió a la nación. La convocatoria instó a los ciudadanos a izar la bandera nacional y vestir la camiseta de la Selección Colombia como símbolos de unidad. La Embajada de Estados Unidos en Bogotá emitió una alerta a sus ciudadanos, advirtiendo que las manifestaciones “podrían tornarse violentas” y recomendando evitar las zonas de concentración. La tensión diplomática, sin embargo, disminuyó horas antes de las marchas tras la llamada telefónica entre Petro y Trump.

A pesar del giro hacia el diálogo, las movilizaciones se mantuvieron, transformándose en un acto de respaldo al gobierno y de rechazo a cualquier forma de injerencia extranjera. Críticos y opositores, como la representante Carolina Arbeláez, pidieron al Gobierno manejar la situación con prudencia y a través de canales diplomáticos formales para no poner en riesgo la estabilidad del país.