El presidente Donald Trump anunció un acuerdo para que Venezuela entregue entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, cuyos fondos serían controlados por Washington para el "beneficio del pueblo de Venezuela y de los EE.

UU.".

El acuerdo se produce días después de un operativo en Caracas que culminó con la detención de Maduro, quien compareció ante un juzgado de Nueva York por cargos de narcotráfico y terrorismo, declarándose inocente.

En su lugar, la vicepresidenta Delcy Rodríguez fue juramentada como mandataria encargada y fue quien negoció el pacto petrolero.

Trump confirmó la noticia en sus redes sociales: “Me complace anunciar que las Autoridades Interinas en Venezuela entregarán entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo sancionado de alta calidad a los Estados Unidos de América”. El objetivo de la administración estadounidense es aumentar rápidamente la producción de crudo venezolano para reducir los costos de la energía para los consumidores en EE.

UU., para lo cual Washington podría levantar sanciones que permitan al país acceder a equipos y tecnología.

El mercado reaccionó con volatilidad; la Bolsa de Valores de Caracas subió un 66,46 % en dos días, mientras los precios internacionales del petróleo cayeron ante las dudas sobre la rapidez con que se podrá acceder a las reservas. Analistas como Fitch Ratings señalan que la intervención se alinea con una reinterpretación de la Doctrina Monroe, buscando reforzar la influencia de EE. UU. en el hemisferio y limitar la de China y Rusia.

La ONU, por su parte, denunció que el ataque “socava” los principios del Derecho Internacional. Mientras tanto, en Caracas se reportaron disparos y explosiones cerca del Palacio de Miraflores en la noche del 5 de enero, aumentando la incertidumbre.