La captura de Nicolás Maduro en Venezuela ha generado una onda de choque en los mercados financieros globales, afectando principalmente los precios del petróleo y abriendo un escenario de incertidumbre y oportunidades para la economía colombiana. Analistas internacionales coinciden en que, si bien la transición política presenta riesgos, la reactivación del comercio binacional podría ser un motor de crecimiento para Colombia. El impacto más inmediato se sintió en el mercado petrolero, donde los precios del crudo Brent y WTI experimentaron una caída de entre 2 y 3 dólares por barril ante la expectativa de una eventual recuperación de la producción venezolana. Sin embargo, informes de entidades como Barclays, Morgan Stanley y la plataforma PiQ advierten que la rehabilitación de la industria petrolera de Venezuela, cuya infraestructura está en ruinas, requerirá inversiones superiores a los 100.000 millones de dólares y podría tardar entre 5 y 10 años como mínimo. La producción actual del país es de apenas 1 millón de barriles diarios, una fracción de su potencial. En medio de la incertidumbre geopolítica, el precio del oro se disparó, acercándose a sus máximos históricos al superar los 4.400 dólares por onza, ya que los inversionistas buscaron este activo como refugio.
Para Colombia, el principal beneficio económico radicaría en la reactivación comercial.
Un análisis de Barclays estima que el restablecimiento del comercio podría sumar un 0,5 % al PIB colombiano, con exportaciones proyectadas de hasta 3.000 millones de dólares, un impulso comparable a un auge petrolero.
El dólar en Colombia reaccionó con una fuerte alza inicial superando los $3.800, aunque cerró la jornada a la baja en $3.737, reflejando la volatilidad del momento.
En resumenLa intervención en Venezuela ha causado volatilidad en los mercados de materias primas, con una caída inicial del petróleo y un alza del oro. Para Colombia, la crisis representa un riesgo geopolítico, pero también una oportunidad económica significativa si se logra restablecer el comercio bilateral, aunque la recuperación del sector energético venezolano será un proceso lento y costoso.