Maduro y Flores fueron trasladados a Nueva York para enfrentar un juicio en un tribunal federal por cargos de narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas.

En su primera comparecencia este lunes, ambos se declararon "no culpables".

Tras la captura, Delcy Rodríguez juró como presidenta encargada y, aunque calificó la operación de "barbarie", extendió una invitación a Estados Unidos para trabajar en una "agenda de cooperación".

La comunidad internacional reaccionó con división. En una sesión de emergencia del Consejo de Seguridad de la ONU, el embajador estadounidense defendió la incursión como una "operación policial de cumplimiento de la ley", mientras que Colombia, China y Rusia la condenaron como una violación a la soberanía y al derecho internacional. Gobiernos como el de Suiza procedieron a congelar los activos de Maduro, y en Nueva York se registraron protestas tanto a favor como en contra de la detención.