Un informe de la plataforma PiQ advierte que la industria venezolana es un “desastre estructural” y su recuperación podría tardar décadas. Antes del chavismo, en 1998, Venezuela producía 3,2 millones de barriles por día (bpd), mientras que a finales de 2025 apenas se estima una producción de entre 900.000 y un millón de bpd. Aunque el país cuenta con 303.000 millones de barriles en reservas, el 77 % es crudo extrapesado, que requiere diluyentes importados o mejoradores especializados para su comercialización. La infraestructura está colapsada: el Complejo Industrial José opera de forma intermitente y las refinerías nacionales funcionan a un 20-30 % de su capacidad, obligando al país a importar gasolina. Además, la pérdida de más de 18.000 empleados especializados tras el paro de 2002-2003 ha generado un “éxodo de cerebros” irrecuperable a corto plazo. Analistas estiman que se necesitaría una inversión de entre US$10.000 y US$58.000 millones para regresar a los niveles de producción de 1998, un proceso que tomaría de 5 a 10 años como mínimo.