Un grupo de seis naciones, entre ellas Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y España, emitió un comunicado conjunto manifestando su “profunda preocupación y rechazo frente a las acciones militares ejecutadas unilateralmente en Venezuela”.
Advirtieron sobre el riesgo para la estabilidad regional y cualquier intento de “apropiación externa de recursos naturales”. Aliados históricos de Venezuela como China y Rusia exigieron la “liberación inmediata” de Maduro, mientras que Corea del Norte calificó la intervención de “salvaje violación” a la soberanía. El papa León XIV también se pronunció, haciendo un llamado a “salvaguardar la soberanía del país” y a buscar caminos de paz. En respuesta a la crisis, Colombia solicitó una sesión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU, que fue convocada para este lunes 5 de enero con el respaldo de Rusia y China. A pesar del amplio rechazo, la diáspora venezolana en ciudades como Bogotá, Miami y Madrid celebró masivamente la captura de Maduro, considerándola el posible fin de años de crisis y exilio. La división de opiniones refleja la complejidad de un conflicto que trasciende las fronteras venezolanas y se convierte en un punto de quiebre para el orden regional.













