Fuentes del gobierno venezolano y reportes del New York Times señalan que los ataques habrían dejado cerca de 40 muertos, entre civiles y militares, incluyendo gran parte del equipo de seguridad presidencial. Tras su llegada a Estados Unidos, Maduro fue conducido al Centro de Detención Metropolitana de Brooklyn, y la Casa Blanca difundió videos e imágenes del mandatario esposado en instalaciones de la DEA. El presidente Trump aseguró que Estados Unidos “dirigirá Venezuela temporalmente” hasta que se produzca una “transición adecuada”, y anunció que permitirá a las “gigantescas compañías petroleras estadounidenses” invertir en la reconstrucción de la infraestructura del país. La legalidad de la operación ha sido cuestionada, ya que se ejecutó sin autorización del Congreso estadounidense, generando un intenso debate sobre la violación del derecho internacional y la soberanía venezolana.