Rusia y China, aliados tradicionales del gobierno chavista, fueron de los primeros en reaccionar.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso calificó la operación de “agresión armada” bajo “pretextos insostenibles” y reafirmó su “solidaridad con el pueblo venezolano y su liderazgo bolivariano”.

El gobierno chino también condenó los ataques, rechazando la intervención militar.

En América Latina, la respuesta fue polarizada.

Gobiernos de izquierda como los de Brasil, México y Cuba se unieron a la condena.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que los ataques “cruzan una línea inaceptable”, mientras que México hizo un llamado a cesar la agresión. En contraste, el presidente argentino, Javier Milei, celebró la noticia con su lema “viva la libertad, carajo”, y el presidente ecuatoriano, Daniel Noboa, declaró que “a todos los criminales narcochavistas les llega su hora”.

El expresidente colombiano Álvaro Uribe también respaldó la acción, describiéndola como “legítima defensa”.

Por su parte, la Unión Europea ha pedido a las aerolíneas no sobrevolar el espacio aéreo venezolano y ha recordado que “deben respetarse los principios del Derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas”. El secretario general de la ONU, a través de su vocero, también pidió moderación y respeto a la legalidad internacional.