La fiscal general de EE. UU., Pamela Bondi, confirmó la imputación por “conspiración de narcoterrorismo, conspiración para la importación de cocaína” y posesión de armas. Este episodio evoca la intervención estadounidense en Panamá en 1989, que terminó con la detención del general Manuel Antonio Noriega, también un 3 de enero. La acción ha sido calificada por analistas como la intervención más directa de Washington en la región en décadas, vulnerando principios de soberanía y derecho internacional, según críticos y gobiernos de la región.