La región del Caribe y el Pacífico vive una escalada de tensiones geopolíticas que involucra a Estados Unidos, Venezuela y Colombia. La situación se ha agudizado por una ofensiva militar estadounidense contra supuestas “narcolanchas”, las denuncias del presidente Gustavo Petro sobre la ubicación de sobrevivientes y las acusaciones de Nicolás Maduro sobre la falta de cooperación colombiana en la frontera. Desde septiembre de 2025, Estados Unidos ha intensificado una campaña contra el narcotráfico marítimo que, según cifras del Departamento de Defensa, ha resultado en más de 30 operaciones y al menos 107 muertes. En este contexto, el presidente Petro informó sobre la localización de sobrevivientes de “ejecuciones extrajudiciales en el Pacífico”, un anuncio que coincide con un reporte del Comando Sur de EE. UU. sobre un ataque el 30 de diciembre que dejó dos muertos.
La tensión aumentó con reportes de una explosión en la Alta Guajira venezolana, donde la comunidad indígena Wayúu habría encontrado restos de un misil estadounidense. A este panorama se suman las declaraciones del presidente Nicolás Maduro, quien aseguró que su país combate el narcotráfico en la frontera de 2.200 kilómetros sin ayuda de Bogotá.
“No hay ninguna colaboración del lado colombiano.
Así que, todo el trabajo lo tenemos que hacer nosotros”, afirmó Maduro, añadiendo que Venezuela es “víctima del narcotráfico colombiano”.
En medio de estas presiones externas, el mandatario venezolano apeló a la “lealtad suprema” de sus Fuerzas Armadas para garantizar la soberanía del país.
En resumenLa región se encuentra en un punto crítico de tensión, con acciones militares de Estados Unidos generando consecuencias humanitarias, mientras Venezuela y Colombia intercambian acusaciones sobre la gestión de la seguridad fronteriza, creando un complejo escenario diplomático y de seguridad.