El Gobierno colombiano anunció un ambicioso paquete de medidas impositivas bajo el decreto de emergencia económica, con el que busca recaudar $11,1 billones adicionales a partir del 1 de enero de 2026. Según el ministro de Hacienda, Germán Ávila, esta decisión responde a la desfinanciación del presupuesto nacional tras el rechazo de la reforma tributaria en el Congreso, lo que generó un “riesgo macroeconómico” y un “desequilibrio fiscal”. Las medidas, que coinciden con las del proyecto de ley hundido, imponen una mayor carga tributaria a los sectores de mayores ingresos y a industrias específicas. Uno de los cambios más significativos es la modificación del impuesto al patrimonio, cuyo umbral se reduce de $3.600 millones a $2.000 millones, con una tarifa inicial del 0,5 %. La estructura será progresiva, llegando hasta un 5 % para patrimonios que superen los $100.000 millones, afectando a unos 102.000 contribuyentes.
El sector financiero también enfrentará un alza considerable, con la sobretasa de renta pasando del 5 % al 15 %. En el sector extractivo, se crea un impuesto especial del 1 % a la primera venta o exportación de petróleo y carbón, y se revive la no deducibilidad de las regalías en el impuesto de renta, una medida que ya había sido declarada inconstitucional por la Corte Constitucional en 2023. En cuanto a impuestos al consumo, el IVA para bebidas con alto contenido alcohólico (excluyendo la cerveza) subirá del 5 % al 19 %, y se aplicará una tarifa permanente del 19 % a los juegos de suerte y azar en línea. El impuesto al consumo para productos de lujo, licores y tabaco también aumentará del 16 % al 19 %.
Además, se reducirá la exclusión del IVA para compras por plataformas digitales internacionales, gravando ahora los paquetes que superen los US$50, en lugar del umbral anterior de US$200. Finalmente, el Gobierno planea la repatriación de inversiones de fondos de pensiones en el extranjero para financiar infraestructura.
En resumenMediante un decreto de emergencia económica, el Gobierno Petro estableció un paquete de nuevos impuestos para recaudar $11,1 billones en 2026. Las medidas incluyen un impuesto al patrimonio más riguroso, una sobretasa de renta para el sector financiero, gravámenes al sector extractivo y aumentos en el IVA e impoconsumo para licores, productos de lujo y juegos de azar, replicando la reforma tributaria que fue rechazada por el Congreso.