Su muerte, confirmada por su fundación, marca el fin de una era para una de las figuras más influyentes y reconocibles del siglo XX.

Bardot, conocida como B.B., alcanzó la fama mundial en 1956 con la película “Y Dios… creó a la mujer”, dirigida por su entonces esposo Roger Vadim. Este filme la catapultó como un símbolo sexual global y un emblema de la libertad y la sensualidad femenina, rompiendo los moldes de la época. Su estilo desenfadado, su icónico cabello rubio y su actitud provocadora influyeron profundamente en la moda y la cultura pop, al punto que en 1969 sus rasgos fueron elegidos para representar a “Marianne”, la figura alegórica de la República Francesa. En 1973, en la cima de su carrera y con más de 40 películas en su filmografía, Bardot se retiró abruptamente de la actuación a los 39 años para dedicarse por completo al activismo animal. A través de la Fundación Brigitte Bardot, creada en 1986, lideró campañas contra el maltrato y la caza de animales, convirtiéndose en una de las voces más visibles del movimiento. Sin embargo, sus últimos años estuvieron marcados por la polémica, debido a sus posturas políticas cercanas a la extrema derecha y a varias condenas judiciales por incitación al odio racial, lo que generó un fuerte debate en la sociedad francesa y ensombreció parte de su legado.