Sin embargo, el presidente Petro argumenta que el esquema de financiación actual presenta limitaciones frente a las crecientes necesidades fiscales del país y que los ingresos del sistema no crecen al mismo ritmo que las obligaciones del Estado.

Por esta razón, solicitó al ministro de Hacienda, Germán Ávila, evaluar la viabilidad de convertir el SOAT en un impuesto. La propuesta también incluye una redefinición de cómo se calcula su valor, sugiriendo que la tarifa esté más relacionada con las características del vehículo, como su potencia, cilindraje y capacidad, factores que inciden en el nivel de riesgo. De concretarse esta reforma, se produciría una redistribución en el pago: motocicletas y automóviles de menor potencia podrían beneficiarse con tarifas más bajas, mientras que los vehículos de mayor capacidad y cilindraje asumirían un costo superior.

El objetivo, según lo expuesto, es avanzar hacia un esquema más equitativo, donde el monto a pagar sea coherente con las condiciones técnicas y el riesgo asociado a cada automotor.