El comportamiento del consumidor atravesará tres fases distintas a lo largo del año.
Los primeros cuatro meses serán de “ajuste racional”, donde el consumidor actuará como un “cazador de promociones” para rehabilitar su presupuesto tras los gastos de diciembre. Entre mayo y agosto, el país vivirá una polarización emocional: por un lado, la tensión de las elecciones presidenciales y, por otro, la alegría del Mundial de Fútbol. A diferencia de ediciones anteriores, los partidos del Mundial 2026 se jugarán en la misma franja horaria de Colombia, lo que se espera que dinamice categorías como entretenimiento, comidas fuera del hogar y domicilios. La participación de la selección nacional también podría impulsar la compra de artículos deportivos. Finalmente, a partir de septiembre, comenzará un periodo de análisis fiscal en el que se activará el “antojo de manera brutal”, con un consumidor que buscará recompensarse. El crédito, el aumento del salario mínimo y las remesas serán los principales motores del gasto, aunque el creciente servicio de la deuda y la volatilidad del dólar podrían limitar su impacto.











