El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, confirmó las víctimas y los daños.
Ante la ofensiva, Zelenski fue enfático al afirmar que Moscú “no quiere poner fin a la guerra (...) Busca cualquier excusa para causar mayor sufrimiento a Ucrania”.
El Ministerio de Defensa ruso, por su parte, aseguró que los ataques se dirigieron a instalaciones militares y energéticas. El bombardeo se produjo justo antes del viaje de Zelenski a Florida para reunirse con Trump este 28 de diciembre. En el encuentro se abordará un plan de paz de 20 puntos impulsado por Washington, que incluye propuestas sensibles como la congelación de la línea del frente, la creación de zonas desmilitarizadas y la posible retirada de tropas ucranianas de parte de la región de Donetsk, una exigencia clave de Rusia.
Zelenski admitió desacuerdos con Washington sobre el futuro del Donbás y reiteró que cualquier cesión territorial requeriría un referéndum.
La posición de Ucrania se ve debilitada por escándalos de corrupción internos, que recientemente llevaron a la dimisión del jefe de gabinete presidencial.













