El presidente Gustavo Petro ha defendido la Constituyente como un mecanismo para “destrabar” las reformas sociales que, según él, han sido bloqueadas por “candados” institucionales.

Sin embargo, esta justificación ha sido recibida con fuerte escepticismo y críticas desde diversos frentes.

El expresidente Álvaro Uribe calificó la propuesta como una “estrategia electoral” y una excusa para “tapar los robos de su gobierno”. A esta voz se sumó la del exministro Luis Carlos Reyes, quien afirmó que “la Constitución no frenó la implementación del programa de Gobierno”, atribuyendo los fracasos del Ejecutivo a fallas administrativas y de gestión. La senadora María Fernanda Cabal también recordó la promesa de campaña de Petro, firmada “en mármol”, de no convocar una constituyente, acusándolo de “autoritarismo”. El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, se unió al rechazo, afirmando que “Colombia no necesita que Petro se perpetúe”. En respuesta, el presidente ha insistido en que respetará la Constitución de 1991 y que el objetivo es consolidar el estado social de derecho, aunque ha dejado claro que la convocatoria se haría en el próximo gobierno, dependiendo de la composición del nuevo Congreso.