Un factor agravante son los ciclos de pago en relaciones B2B (empresa a empresa), donde los plazos de recaudo superan los 60 y 90 días. Esta situación se complica con el aumento de los atrasos en los pagos reportados por la Superintendencia Financiera durante el segundo semestre del año, una tendencia que suele acentuarse en diciembre. Nicolás Villa, CEO de la fintech Platam, advirtió que "la salud financiera del Q1 de 2026 se juega en diciembre: las empresas que entren con liquidez limitada enfrentarán mayores riesgos operativos".
Para las MiPymes, esto significa iniciar el año con cuentas por cobrar lentas y obligaciones inmediatas por atender, lo que puede frenar su operación y crecimiento.
En este contexto, la gestión de la liquidez se ha convertido en una decisión estratégica crucial.
Más allá del capital disponible, las empresas necesitan previsibilidad para saber con qué recursos contarán en enero para cubrir nómina, cesantías y mantener su margen de operación sin interrupciones.











