Uno de ellos forzó la entrada a la vivienda y descubrió la escena. Al llegar, la Policía encontró un fuerte olor a gas, una olla completamente quemada sobre la estufa y la pipeta de gas vacía.
Tres de los cuerpos estaban en una habitación y el cuarto en el baño, algunos en posición fetal. El alcalde Luis Carlos Casas y el gobernador Jorge Emilio Rey confirmaron que no se encontraron signos de violencia ni desorden en el inmueble, lo que refuerza la teoría del accidente. Las víctimas, identificadas parcialmente como Braider López Méndez (23 años), Anderson Moisés Bermejo (26 años) y Maikel Martínez Osorio, eran trabajadores migrantes de entre 20 y 30 años que residían temporalmente en el municipio, conocido por su industria floricultora.
Las autoridades continúan la investigación para esclarecer completamente las circunstancias de la tragedia.













