El Gobierno de Gustavo Petro ha declarado oficialmente el estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica en todo el territorio nacional por un período de 30 días, una medida que le otorga facultades extraordinarias para legislar en materia tributaria por decreto. Esta decisión, formalizada en el Decreto 1390, surge tras el hundimiento de su reforma tributaria en el Congreso y busca recaudar cerca de $16 billones para financiar el presupuesto de 2026. La declaratoria se fundamenta en ocho razones que, según el Ejecutivo, constituyen una crisis “grave e inminente”, entre las que se incluyen el hueco fiscal dejado por el archivo de la reforma tributaria, el pago de la Unidad de Pago por Capitación (UPC) en salud, alteraciones de orden público y los efectos de la ola invernal.
Con estas facultades, el Gobierno planea expedir decretos legislativos para modificar impuestos.
El ministro de Hacienda, Germán Ávila, confirmó que se contempla un aumento progresivo al impuesto al patrimonio, con tarifas de hasta el 5 % para patrimonios superiores a $100.000 millones, y una sobretasa adicional de diez puntos al impuesto de renta del sector financiero. Sin embargo, Ávila desmintió categóricamente los rumores sobre un aumento del 4x1.000 al 5x1.000, calificándolos de “falsa información”.
La medida ha sido rechazada por gremios como Fenalco, que argumenta la inexistencia de “hechos sobrevinientes” que justifiquen la emergencia, y por la oposición política, que la califica como un “zarpazo inconstitucional”. Congresistas como Carlos Fernando Motoa y Paloma Valencia anunciaron demandas y solicitaron a la Corte Constitucional un control inmediato.
El alto tribunal anunció que se reunió de manera informal y que revisará el decreto en enero, una vez finalice la vacancia judicial, lo que deja una ventana de tiempo para que el Gobierno expida y aplique las nuevas normas tributarias.
En resumenEl Gobierno decretó una emergencia económica para crear impuestos por decreto tras el fracaso de su reforma tributaria, citando una crisis fiscal. La medida, que incluye posibles alzas a los impuestos al patrimonio y al sector financiero, ha sido ampliamente criticada como inconstitucional y será revisada por la Corte Constitucional en enero.