Esta disparidad se explica por el modelo de negocio. Mientras LaLiga vende su producto en más de 180 países y mantiene contratos internacionales de alto valor, el fútbol colombiano depende casi en su totalidad del mercado local, con un sistema de reparto mayoritariamente igualitario que ya ha generado quejas de los equipos grandes. Incluso el club de Primera División española que menos ingresos recibió (sin alcanzar los 40 millones de euros) obtuvo más de 25 veces lo que, en promedio, percibe un equipo del fútbol profesional colombiano.