UU. ha intensificado el bloqueo y la persecución de buques petroleros vinculados a Venezuela. Durante una rueda de prensa en Florida, Trump respondió a las críticas de Petro sobre la incautación de buques venezolanos con una amenaza directa: “(Petro) tiene que tener cuidado. Colombia tiene fábricas de coca, él no es amigo de Estados Unidos (...) Tienen tres grandes plantas productoras de cocaína, más vale que las cierren pronto”.

Estas palabras se suman a la ofensiva estadounidense en aguas internacionales, donde la Guardia Costera ha interceptado al menos dos petroleros en los últimos días, el “Centuries” y el “Bella 1”, bajo la justificación de frenar el comercio de crudo sancionado. El gobierno de Nicolás Maduro ha calificado estas acciones como “actos de piratería” y “robo descarado”, anunciando que llevará el caso ante el Consejo de Seguridad de la ONU. En respuesta, Venezuela ha buscado el respaldo de sus aliados. El canciller Yván Gil aseguró que Rusia ofreció “toda su cooperación” y respaldo político frente a las “agresiones” de Washington.

China también ha condenado la “intimidación unilateral” de EE. UU. y ha respaldado la postura de Caracas. La escalada de presión de la administración Trump busca asfixiar financieramente al gobierno de Maduro, en una estrategia que ahora involucra directamente a Colombia y eleva el riesgo geopolítico en la región.