El escenario para las elecciones presidenciales de 2026 en Colombia comenzó a aclararse con la consolidación de dos grandes bloques que definirán sus candidatos únicos en las consultas interpartidistas de marzo. Por un lado, la izquierda oficializó el “Pacto Amplio” con Iván Cepeda, Roy Barreras y Camilo Romero, mientras que la centroderecha robusteció su “Gran Consulta por Colombia” con la inminente llegada de Paloma Valencia, candidata del Centro Democrático. El bloque de izquierda, que incluye al Pacto Histórico y otros partidos afines, confirmó que los senadores Iván Cepeda y Roy Barreras, junto al exembajador Camilo Romero, competirán en una consulta para elegir un candidato único que profundice las reformas del actual gobierno.
A esta terna se sumó el exalcalde de Medellín, Daniel Quintero, tras recibir el aval del partido AICO.
Sin embargo, la participación de Cepeda y Quintero genera dudas jurídicas, ya que ambos participaron en procesos de selección previos dentro del Pacto Histórico, lo que podría inhabilitarlos para una segunda consulta interpartidista.
La decisión final recaerá en el Consejo Nacional Electoral. En la otra orilla, la “Gran Consulta por Colombia” recibió un impulso decisivo con la confirmación de la participación de Paloma Valencia. El expresidente Álvaro Uribe anunció que acatará la decisión de su candidata, despejando el camino para que el uribismo se integre a la coalición que ya incluye a figuras como Juan Manuel Galán, David Luna, Juan Daniel Oviedo y Mauricio Cárdenas. Este movimiento se produce mientras otros partidos tradicionales como el Liberal, Conservador y Cambio Radical decidieron no participar en las consultas, optando por otras estrategias de cara a la primera vuelta presidencial.
En resumenLa configuración de las consultas del “Pacto Amplio” y la “Gran Consulta por Colombia” marca el inicio formal de la carrera presidencial de 2026. Ambos bloques buscan unificar fuerzas para competir con mayor solidez, aunque enfrentan retos internos como posibles inhabilidades jurídicas y la necesidad de consolidar una base electoral amplia más allá de sus núcleos tradicionales.