Esta opacidad introduce incertidumbre sobre el costo real del endeudamiento para el país y afecta el funcionamiento del mercado de deuda. La medida también representa el incumplimiento de una promesa del actual director de Crédito Público, Javier Cuéllar, quien al asumir su cargo se había comprometido a no realizar este tipo de colocaciones privadas. El Gobierno justificó la operación como parte de una nueva estrategia para diversificar las fuentes de financiamiento y señaló que reemplazará una fuente prevista para 2026, reduciendo así la necesidad de vender bonos mediante subastas tradicionales el próximo año. Por su parte, el presidente Gustavo Petro afirmó en su cuenta de X que la operación se realizó para pagar deudas anteriores. “Cuando aquí se asombran porque hacemos una nueva operación de crédito, pues es para pagar la deuda anterior. La deuda del pasado hay que pagarla con nueva deuda”, declaró el mandatario, quien no ofreció detalles sobre las condiciones del préstamo. La transacción se produce en un momento de estrechez fiscal para el Gobierno, que busca recursos con urgencia tras el hundimiento de su reforma tributaria.