Según el Ejército Nacional, los atacantes utilizaron drones acondicionados con explosivos improvisados y artefactos tipo “tatucos”.

Tras el ataque, el presidente Gustavo Petro reconoció que este “sucede por faltas de sistemas antidrones priorizados”.

En respuesta, durante un Consejo de Ministros, ordenó la compra inmediata de esta tecnología para todo el país, declarando la urgencia manifiesta para acelerar la contratación. La inversión estimada para la primera fase del proyecto es de un billón de pesos. El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, calificó el hecho como una “acción terrorista” y anunció una recompensa de hasta 200 millones de pesos por información que conduzca a la captura de los responsables, señalando a alias ‘Wilser’ como presunto determinador. El comandante del Ejército, general Luis Emilio Cardozo, admitió que las capacidades actuales son insuficientes para proteger todas las instalaciones militares y reconoció fallas de inteligencia específica que impidieron anticipar la acción. El ataque se da en un contexto de alta tensión, justo después de que el ELN levantara un paro armado y con los diálogos de paz con el Gobierno suspendidos desde enero de 2025.