Tras vencerse el primer plazo formal de negociación este 15 de diciembre, las partes no lograron acercar sus propuestas.

Mientras los sindicatos, representados por organizaciones como la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), mantuvieron su petición de un aumento del 16 %, los gremios empresariales se sostuvieron en una oferta del 7,21 %.

Esta brecha, cercana al doble entre una y otra, hizo inviable un consenso.

Fabio Arias, presidente de la CUT, declaró: “Como se preveía no iba a haber acuerdo. La disposición de los empresarios es siempre pegarse de algunos factores muy técnicos”. Legalmente, se abre un periodo de 48 horas para que las partes presenten salvedades y se podrían convocar jornadas extraordinarias hasta el 19 de diciembre. Sin embargo, el escenario más probable es que el Ejecutivo determine el alza de manera unilateral. El ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, ha insistido en que buscará un acuerdo, pero desde el Gobierno ya se ha mencionado la posibilidad de un incremento de dos dígitos. El contexto macroeconómico actual, con una inflación anual a noviembre del 5,3 % y una proyección de cierre de año del 5,2 %, es un factor clave en la discusión. Paralelamente, el Gobierno ha propuesto medidas complementarias como la desindexación de la vivienda de interés social (VIS) del salario mínimo para evitar presiones inflacionarias adicionales.