Un 42 % de los encuestados trabaja a distancia entre uno y dos días por semana, y un 17 % lo hace cinco días o más. Los beneficios percibidos son claros: un 42 % valora la eliminación de restricciones geográficas y un 27 % destaca la flexibilidad para tomar descansos.

En términos de productividad, el 47 % afirma que el modelo remoto les permite ser más eficaces.

Contrario a la creencia de que la distancia afecta la comunicación, un 47 % enfatiza que esta no se ve perjudicada ni con sus jefes ni con sus pares. Ante la posibilidad de un retorno total a la presencialidad, las reacciones son contundentes: además del 17 % que lo aceptaría con desagrado, un 36 % buscaría activamente otro empleo y un 5 % consideraría renunciar. Los autores del reporte subrayan la importancia de que las empresas establezcan políticas claras de desconexión digital y promuevan un liderazgo orientado a resultados para que la flexibilidad no se traduzca en desgaste para los colaboradores.